Park Güell
Eusebi Güell encargó a Gaudí el proyecto de hacer una urbanización para familias acomodadas en una gran finca que había adquirido en la zona conocida popularmente como la Montaña Pelada. Su situación era inmejorable, en un entorno saludable y con unas espléndidas vistas del mar y la llanura de Barcelona. En la urbanización se preveían unas 60 parcelas con forma triangular, con una compleja red de caminos, viaductos y escaleras que salvaban la topografía del terreno. Güell quería recrear los parques residenciales británicos y por ese motivo lo llamó Park Güell, en inglés.
Gaudí respetó la vegetación existente en la antigua finca, como los algarrobos y los olivos. En cuanto a la introducción de nuevas especies, optó por plantas mediterráneas con baja demanda de agua. Asimismo, ideó diversos sistemas de captación y almacenamiento de agua a partir de los sistemas de riego que conocía del entorno rural de su niñez. De esa manera, tanto la vegetación como la gestión de los recursos hídricos contribuían a evitar la erosión del terreno ocasionada por las torrenciales lluvias mediterráneas, al tiempo que ayudaban a cubrir las necesidades de agua de los habitantes de la urbanización.
Las complejas condiciones de la venta de las parcelas, mediante antiguos contratos enfitéuticos, la falta de un transporte adecuado y el carácter muy exclusivo de la urbanización la hicieron inviable. A falta de compradores, las obras se abandonaron en 1914. Solo se habían construido dos de las 60 casas previstas. El parque se convertía así en un gran jardín privado, que Güell cedía para actos públicos, mientras empezaba a aparecer en las guías turísticas de Barcelona como uno de los puntos de atracción de la ciudad.
Eusebi Güell murió en su casa del Park Güell en 1918, y sus herederos ofrecieron al parque al Ayuntamiento, que acordó su compra en el pleno municipal celebrado el 26 de mayo de 1922. En 1926 se abrió como parque municipal. La casa de la familia Güell se habilitó como escuela pública, que adoptó el nombre del pedagogo catalán Baldiri Reixac, y la zona situada a la izquierda de la entrada se destinó a vivero de flores ornamentales para el Ayuntamiento.
El Park Güell se convirtió así en un parque público muy apreciado por los barceloneses y en un importante foco de atracción de visitantes. Fue reconocido como monumento artístico en 1969 y fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1984.